Cuando una familia toma la decisión de dividir un terreno —ya sea por herencia, una venta interna o simplemente para entregarle un espacio propio a cada hijo— surgen dos prioridades inmediatas: respetar al milímetro los límites legales de los planos y no gastar de más en el proceso de cierre.

 

Realizamos un proyecto con estas características en la Región del Maule. Una familia necesitaba realizar la partición de su campo en varios lotes. Para lograrlo sin descuadrar su presupuesto, optaron por nuestro cierre perimetral tradicional de alambre de púa de 4 hebras N°16, la solución definitiva para cubrir muchos metros lineales con la máxima economía.